Taller de inmovilizacion , impartido por Drª Adoracion Corral y Tecnico en emergencias sanitarias Juan Francisco Rivas.-
Las férulas hinchables son de material plástico o de caucho. Lo ideal es que sean transparentes para ver el aspecto del miembro durante el traslado y detectar posibles sangrados. Tienen la forma del miembro que queremos inmovilizar; poseen una válvula para su apertura y cierre que puede ser de rosca, o de tracción y presión. Para facilitar su colocación tienen una cremallera a lo largo.
Se recomienda realizar
estudios radiológicos pasados los 7 días del episodio agudo (Wright PJ,
2002), siempre que no haya motivos para derivar a urgencias.
Exploraciones complementarias (Bultitude M, 2012):
Tira reactiva y/o urinoanálisis: aunque la presencia de hematuria
ayuda al diagnóstico, su presencia o ausencia no es suficientemente
sensible o específica para el diagnóstico (Thomas M, 2007). Un
14,5-32,7% de los cólicos nefríticos no presentan hematuria (Press
SM,1995; Xafis K, 2008). La presencia de leucocitos o nitritos nos
indicará infección. Si no se puede obtener el urinoanálisis y/o la tira
reactiva, la clínica es suficiente para actuar. En algunos casos el
urinoanálisis nos puede ayudar a la identificación de cristales,
presencia de bacterias y/o piuria.
Urocultivo: no indicado excepto ante la presencia de fiebre asociada o de nitritos y leucocitos en la tira de orina.
Análisis de sangre: no indicados en periodo agudo, incluso con una
función renal dentro de la normalidad no se descarta obstrucción.
Exploraciones complementarias de imágenes: se recomienda realizar
estudios radiológicos pasados los 7 días del episodio agudo (Wright PJ,
2002), siempre que no haya motivos para derivar a urgencias.
Cólico nefrítico agudo:
Se recomienda usar diclofenaco 75 mg i.m. (calma el dolor en 20-30 minutos y disminuye admisiones a urgencias) (Hodgate A, 2004).
El metamizol i.m. no ha demostrado ser mejor que el diclofenaco (Edwards JE, 2002).
No se recomienda usar opiáceos (especialmente la petidina) por la mayor probabilidad de vómitos y mayor uso de fármacos de rescate (Holdgate A, 2003).
El calor local con una esterilla eléctrica a 42 ºC parece ser efectivo
en la disminución del dolor y las náuseas (Kober A, 2003).
Ingesta hídrica: no puede establecerse ninguna recomendación sobre la
efectividad de aumentar la ingesta hídrica. Esta medida tiene como
finalidad acelerar el paso de los cálculos y mejorar los síntomas pero
existen escasas evidencias sobre su efectividad. Los autores de la
revisión comentan los posibles efectos desfavorables de la sobrecarga de
volumen en un paciente con la vía urinaria obstruida aconsejando
prudencia en el uso de esta medida (Springhart WP, 2006; Worster A,
2012).
Siete días de tratamiento con diclofenaco oral (Laerum E, 1996)
reducen las recidivas y las admisiones a urgencias si comparamos con la
opción de sólo tratar si hay dolor.
Los alfa-bloqueantes (tamsulosina, doxazosina, terazosina) o los bloqueantes de los canales de calcio (nifedipino)
aumentan las tasas de expulsión, sobre todo de aquellas litiasis
mayores de 5 mm (Seitz C, 2009). Las últimas evidencias apuntan a que la
administración de alfabloqueadores en pacientes con cálculos ureterales
<10 mm acortan el periodo y aumentan la probabilidad de expulsión
del cálculo. Aunque estos fármacos pueden producir efectos adversos,
habitualmente son leves y no obligan a interrumpir el tratamiento
(Campschroer T, 2014). Por lo tanto, los alfabloqueadores se deben
ofrecer como parte del tratamiento expulsivo médico.
Si la analgesia no ha hecho efecto en 1 hora, y si la clínica es
típica, podemos repetir la analgesia. Si no remite, plantear derivación
al hospital.
Filtrar la orina para identificar la expulsión del cálculo.
Se recomienda derivar al hospital cuando (Wright PJ, 2002):
La analgesia con AINES no ha hecho efecto en 1 hora, por riesgo de
afectación de la función renal debido a la obstrucción persistente.
Náuseas refractarias al tratamiento.
Fiebre, infección o anuria.
Enfermedades debilitantes.
Mayores de 60 años.
Embarazadas (Tiselius HG, 2008).
Riñón único funcionante o trasplantados.
Causas que limitan la analgesia como úlcera duodenal, sangrados, etc.,
se podría utilizar protección gástrica o un tratamiento alternativo
como el metamizol.
Algunas pinceladas sobre las características imprescindibles que deben cumplir los sistemas de incentivos a individuos para que puedan ser mínimamente efectivos: la independencia de los trabajadores (que los resultados de un trabajador no puedan verse afectados por los de otros), la identificación de la contribución individual a los resultados o que el trabajador perciba disponer de control sobre sus resultados. Un objetivo impuesto,en el que esto último no se produce, no solo es abusivo, sino que además será muy poco efectivo. El Foro Andaluz de Atención Primaria (FoAAP) analizaba recientemente en un riguroso documento el Contrato de Gestión para Unidades de Gestión Clínica (UGC) de Atención Primaria del Servicio Andaluz de Salud para el año 2017 , en el que proponen abrir un proceso de reflexión crítica sobre el mismo, dada “la ausencia de evaluación sobre sus resultados, su carácter vertical sin apenas posibilidad de discusión y aportación de los profesionales; su arbitrariedad dado que la mayor parte de los objetivos e indicadores carecen de evidencias científicas que lo sustenten; o su número extraordinario de objetivos/indicadores”. Además de ello identificaban algunos indicadores que incumplen de forma evidente esos mínimos requerimientos que son exigibles a un sistema de incentivos que señalaban Williams y Pearl: objetivos como el control del absentismo ( sin capacidad real de gestión de personal),la adecuación de la frecuentación media de los usuarios ( de una variabilidad asombrosa según países), la disminución del número de derivaciones ( de la que nos hemos aburrido de hablar aquí), la reducción de la mortalidad intrahospitalaria por ictus, o la disminución de la tasa de reingresos a los 30 días por cualquier causa, entran de lleno en el terreno de lo grotesco, ante lafalta de evidencia científica del objetivo marcado o de control sobre los resultados que pueda tener el profesional.
Montelukast, un antagonista selectivo de los receptores de leucotrienos, se recomienda en las directrices para el tratamiento del asma en niños y adultos. Sin embargo, se discute su eficacia, y estudios recientes han reportado varios eventos adversos como trastornos neuropsiquiátricos y angiitis alérgica granulomatosa.
Conclusión
Este artículo ofrece una visión global de la seguridad de montelukast en la práctica clínica. Las reacciones adversas graves incluyen reacciones alérgicas y dolor torácico. Aunque la relación entre angiitis granulomatosa alérgica y montelukast no se elucida, los médicos que prescriben deben estar alerta para los signos y síntomas de esta enfermedad rara. Síntomas neuropsiquiátricos severos pueden ocurrir después de montelukast en adultos y niños para los cuales se prescribió montelukast; especialmente las pesadillas pueden ocurrir pronto después de comenzar el montelukast.
La prevalencia de la Enfermedad Renal Crónica
(ERC) aumenta de forma progresiva con el envejecimiento (3% entre 40-64
años, 22% en mayores de 64 años, 40% en mayores de 80 años), y con
otras enfermedades como diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades
cardiovasculares, con las que con frecuencia se presenta asociada.
Actualmente la ERC se considera una cuestión relevante en las
estrategias de abordaje de la cronicidad y en las guías de revisión de medicación en situaciones de polimedicación. La
prescripción prudente de fármacos en la ERC puede contribuir a
disminuir su progresión y morbimortalidad asociada. Los aspectos
fundamentales a considerar son:
Evitar o adecuar el uso de fármacos nefrotóxicos.
Ajustar la dosis de fármacos cuya eficacia y/o seguridad puede verse afectada por la insuficiencia renal.
Evitar la hiperpotasemia asociada a fármacos.
Los fármacos nefrotóxicos
actúan sobre el riñón con diferentes mecanismos de acción. Deben
considerarse los posibles factores de riesgo de nefrotoxicidad tanto del
propio fármaco como del paciente (edad avanzada, insuficiencia
cardiaca…).
Según un análisis de la base de datos de farmacovigilancia francesa, los fármacos más frecuentemente implicados en notificaciones de fallo renal agudo
(FRA) (3,2% de las notificaciones del año 2015) son: antibióticos
(29,5%, principalmente amoxicilina, TMP/SMX, gentamicina), diuréticos
(18,5%), fármacos de acción sobre el sistema renina-angiotensina
(16,3%), antineoplásicos (10,2%) y AINE (5,4%). En el 66% de los casos
se identificó más de un fármaco sospechoso.
Las combinaciones de fármacos más implicadas son: AINE-diuréticos, AINE-diuréticos-IECA/ARA II (asociación triple whammy) y estatinas-macrólidos.
Los problemas de seguridad relacionados con la asociación triple whammy
se trataron en el blog hace aproximadamente un año, explicando su
mecanismo y los principales estudios relacionados. Diferentes tipos de
intervención (1, 2) consiguen la disminución del número de pacientes afectados por esta triple asociación. En nuestro caso
observamos diferencias entre intervenir (descenso -32,8%) y no
intervenir (aumento 2,9%) e identificamos un pequeño número de pacientes
con prescripción triple whammy y FRA en los que dicha prescripción
podría haber sido un factor contribuyente. También encontramos que la
triple whammy está siendo utilizada en un número considerable de
pacientes ancianos con enfermedad renal, lo que los hace especialmente
vulnerables para el desarrollo de FR